Obreros vs Estrellas #1 #canciones

Hoy
Rock & Roll Star Sabino Méndez
A quién le importa Carlos Berlanga & Nacho Canut
Nothing compares 2U Prince
Twist and Shout Medley & Russel

Puedes escuchar el programa del Miércoles, 23 de enero 2019 aquí:

El mítico Fernandisco, referente de la radio musical española y buen amigo, me ha invitado a charlar con él en su programa Vaya tardecita en 4G Radio, todos los miércoles.

Si te fijas, todo lo que rodea la música de hoy en día gira alrededor del artista que interpreta la canción. En cualquier emisora de radio que escuches, el locutor presenta las canciones haciendo referencia al cantante pero jamás nos da un solo dato sobre el autor de la canción.

Pero en este universo del showbussiness no sólo hay estrellas. Nada de esto sería posible sin el equipo que está trabajando detrás, y que muchas veces es mucho más importante que el propio artista: músicos, promotores, técnicos, managers…

No sólo eso, sino que ese mundo del rocanrol no existiría sin la pieza más importante, trabajador en la sombra, obrero del rocanrol, génesis de todo y, sin embargo, ninguneado e incluso denostado por la ignorancia colectiva: el autor. La antítesis del rocanrol star.

Este es un buen ejemplo: Rock & Roll Star, este clásico del pop español es creación de Sabino Méndez, compositor principal de los temas de la banda Loquillo y los Trogloditas, pero que el oyente suele pensar que es creacuón de Loquillo, el cantante.

Que nadie me entienda mal; no estoy haciendo de menos a los cantantes e interpretes que no han nacido con el don de la composición, no.

Tengo una anécdota muy buena al respecto. Estaba una noche con unos amigos, entre ellos dos grandes fotógrafos: Martín Sampedro y Pablo Pérez-Mínguez, este último premio nacional de fotografía y muy conocido por ser el fotógrafo oficial de La Movida. Nos cruzamos con Alaska y yo hice un comentario algo negativo: les comenté que siempre me había parecido un poco injusto que ella sea tan célebre gracias a las canciones que escribió otro: mi admirado autor Carlos Berlanga. Pablo Pérez-Mínguez me miró fijamente y, tan sabio y tan marciano él, con gesto de desaprobación me corrigió:

Estás muy equivocado – me dijo -, míralo desde este otro punto de vista: tú conoces las canciones que compuso tu admirado autor Carlos Berlanga gracias a que las cantó y las defendió Alaska.

A quién le importa de Carlos Berlanga y Nacho Canut, interpretada por Alaska y los Pegamoides

Es absurdo negar la importancia del artista que da la cara, del intérprete que da vida y sello personal al tema que está sonando. Muchas veces coincide y el autor de la composición es el propio artista; es decir, un cantautor, con perdón.

La mayoría de los artistas más reconocidos en la actualidad son autores de sus propias canciones. Pero también hay casos en que artistas cantautores han hecho archiconocidas versiones de canciones que no eran suyas. Que levanten la mano todos los que conocieron este tema en 1990 gracias a Sinéad O’Connor.

El autor no es otro que el símbolo antes conocido como Prince cuando aún se llamaba Prince. Lo compuso en 1985 para un grupo llamado The Family y no había tenido mucho éxito. Tras el éxito masivo obtenido por Sinead O´Connor, Prince tuvo a bien incorporarlo en sus propios conciertos y la gente se lo agradecía.

Eso es así. ¿Sabes cuando surge una buena idea pero las circunstancias impiden que llegue a buen puerto? Como cuando alguien inventa un coche que se mueve con agua marina, que siempre muere en un accidente o sufre un ataque cardíaco; o como ese gran invento que es la televisión, poder transmitir imágenes a distancia, que ahora es sinónimo de basura gracias a la programación… Eso mismo ocurre con la SGAE. Una idea brillante: que un creador pueda vivir de su obra, que no necesite alabar a un mecenas, o adherirse a un régimen político para recibir subvenciones. Es decir, que gracias a obtener una compensación económica por su arte, sea independiente y pueda hablar y crear con voz propia para alimentar el alma de sus semejantes.

Es un tema muy polémico hoy en día. Polémico por la mala gestión y su uso abusivo: se ha convertido en una máquina de recaudar, que si el absurdo canon en los cds, que si hasta pretendían cobrar en las peluquerías y las bodas… Vergonzoso. Otra cosa es que alguien utilice una canción para un anuncio de televisión, por ejemplo, y saque un provecho económico de esa música. Una parte ha de revertir en el autor. ¿Lógico no?

Imagina que un día aparece una banda y canta una canción tuya, como les ocurrió a Phill Medley y Bert Russel, que compusieron en 1961 un tema para los Top Notes al que titularon “Shake it up baby”…

El tema no tuvo mucho éxito la verdad, vamos, que no se comieron ni un colín…. Eso sí, luego en 1964 llegaron The Beatles le cambiaron de nombre y arrasaron!!!

Lo cierto es que la SGAE es un legado recibido por los autores que ha sido esquilmado por ladrones y aprovechados hasta nuestros días. Pero eso no impide que la idea original de dar independencia económica y de ese modo también creativa al autor no sea algo positivo y un logro para la libertad de pensamiento y expresión de una sociedad. Esperemos que los nuevos gestores de esta institución sepan hacerlo mejor.

Imagínate un mundo sin autores, sin canciones nuevas, nos veríamos condenados a repetir y repetir las canciones del pasado y al poner la radio sólo escucharíamos reguetón….!!!!!

Al César lo que es del César y… adiós muy buenas, hasta el próximo #obrerosdelrocanrol.

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